































Hola, mi nombre es Paula Uz, tengo 16 años, vivo en la preciosa ciudad de Lugo, en Galicia, en el norte de España.
Este verano he tenido la oportunidad de participar en el programa «Step Up! Youth Mental Health», un intercambio juvenil organizado por la Asociación Lar de Artemis, en colaboración con:
- Le Tre Ghinee APS (Italia)
- ROSTO Solidario (Portugal)
- Yelken Gençlik Derneği (Turquía)
- IKAROS Foundation for Active Youth (Rumanía)
Financiado por la Unión Europea a través del programa Erasmus+.
En el programa participamos veinte jóvenes, dos facilitadores y cinco líderes de grupo de Italia Portugal, Rumanía, Turquía y España.
El encuentro se celebró en el mes de julio de 2025 en mi hermosa ciudad amurallada. Desde el primer día fue una experiencia increíble, compartimos desayuno, nos presentamos y con la ayuda de los líderes nos organizamos en grupos y recorrimos nuestra ciudad a modo de búsqueda del tesoro.
Mi misión como anfitriona del grupo era encontrar una serie de hitos históricos singulares de mi ciudad, me acompañaban un líder de grupo y cuatro participantes uno de cada país. Gracias a este juego inmersivo les llevé a los rincones más significativos como:
- Plaza de Santo Domingo
- Catedral de Lugo
- Parque de Rosalía de Castro
- Muralla Romana y el puente Romano.
Este espacio de aprendizaje no formal e inclusivo nos ayudó a romper el hielo, a compartir risas, recorrido e historias y darnos a conocer un poco más. Puedo afirmar que para mí fue una salida de la zona de confort ya que hasta ese momento no había compartido experiencias con gente de otros países en este tipo de ámbitos.
Como participante, tratar de forma relajada y creativa los temas de salud mental juvenil, que en principio puede parecer un tema poco atrayente a nuestra edad, hacer una escucha activa, ponernos en la piel de otras personas, reflexionar, manifestar nuestra opinión, nuestra postura, desde la empatía, contar nuestras experiencias, abrir nuestra Caja de Pandora, afrontar miedos o situaciones que quizás en otra situación no habríamos imaginado, con la libertad de saber que no eres juzgado, me ha ayudado en mi crecimiento personal.
Todos estos temas los afrontamos desde un punto de vista informal y cultural con juegos, arte, pintura, danza, teatro, presentaciones en grupos. Aunque estoy acostumbrada a trabajar en grupo, utilizar la lengua vehicular en inglés con gente de otros países y otras culturas me acercó a ampliar horizontes, a ver que no somos tan distintos aunque procedamos de diferentes culturas y que lo mejor de compartir experiencias es escuchar, razonar, compartir, entender y apoyar al que lo necesita en el momento adecuado.
Ver como otras personas ven tus puntos débiles y tus puntos fuertes, que muchas veces ni tú te habías dado cuenta de que existían te ayuda a conocerte a ti mismo y ver que tus miedos no son tan importantes y que puedes afrontarlos.
Las noches interculturales fueron un punto de disfrute del verano de mi ciudad, compartir largas charlas en un ambiente tan distendido e informal nos ayudó a socializar entre los participantes.
Desde luego, creo que lo que más me ayudó en mi proceso de crecimiento fue la oportunidad de diseñar y liderar actividades, con el apoyo necesario de los líderes y de los facilitadores. Convencerte de que eres capaz de diseñar y liderar actividades te da un chute de adrenalina, te hace creer en ti mismo y ver que tienes el potencial suficiente para hacer cosas por ti mismo, no sólo para ti sino para poder influir en el bienestar de los demás.
Poder ayudar en el desarrollo de la sociedad y en el crecimiento personal de mucha gente es, desde mi punto de vista el mejor modo de crecer y aportar parte de ti y del grupo con el que compartes experiencias a la sociedad, además, de un modo totalmente natural.
El trato recibido por los organizadores durante todo el desarrollo del proyecto fue excepcional, tanto que me gustaría seguir participando y colaborando con ellos en el desarrollo de nuevos proyectos, poder compartir lo aprendido y seguir aprendiendo desde luego, y si es posible, aportar mi granito de arena a la sociedad.
Se necesitan este tipo de experiencias, sobre todo entre los jóvenes porque a veces nos sentimos juzgados y poco valorados, parece como si no quisiéramos comprometernos con lo que nos rodea, que no quisiéramos involucrarnos en los problemas reales de la sociedad que nos rodea. Un modo de hacer palpable que si nos importa es participar en los proyectos en los que tenemos voz y voto, en los que podemos escuchar y aportar nuestro punto de vista.
Espero que nos veamos pronto en otro interesante proyecto Erasmus+!
Un saludo,
Paula Uz